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domingo, 30 de noviembre de 2008

Detrás de la puerta...

Detrás de la puerta…
tal vez encuentre
un par de patines oxidados
y el globo azul pinchado.
Un caramelo de dulce de leche
y la canción del sapito glo, glo, glo.
El libro de primer grado
y la rosa seca de Pedro.
Las medias con puntillas
y el vestido rojo de terciopelo.
La luna amarilla en la terraza
y los helados de banana.
Encontraré, tal vez,
olvidados en mi almohada
besos con cuentos de hadas.
Guantes de primera comunión
y la bicicleta verde en el pasillo.
Una mano grande
anidando mi mano pequeña.
Charcos de agua jabonosa
sobre el patio fresco de verano.
Malvones rojos, rosas
en macetas pintadas a mano.
Quizás encuentre esa voz dulce
diciendo si
y una voz fuerte diciendo no.
Encontraré la adolescencia agitada
el amor simple de un amigo
y el amor apasionado de ese otro.
Tal vez encuentre
sueños en la palma de mi mano.
Llantos. Y caídas. Y resurrecciones.
La forma de tu cuerpo
siendo uno con el mío.
Tu saliva y mis lágrimas
y los sueños renaciendo en otras vidas.
Al fin encontraré, tal vez,
la madurez acompañada
en la sigilosa sombra de tu mirada
y tus brazos,
donde cicatrice heridas
que otros antes provocaron.
Detrás de la puerta…

viernes, 28 de noviembre de 2008

Te debo


Te debo una disculpa
y una canción italiana
una historia feliz
y una noche de amor.
Te debo la lluvia fina
sobre el techo de zinc
y la cama caliente
y mil besos robados.
Te debo noches de miel
y días feriados
de travesías milagrosas
en sábanas rojas.
Te debo silencios agudos
y gritos callados
dedos entrelazados
sobre el libro compartido.
Te debo la caricia
sobre la piel caliente
el cuerpo desnudo
recortado en la pared.
Te debo el beso ardiente
y la marca en el cuello
el mordisco pequeño
en el instante supremo.
Te debo
la poesía que te nombre
el cuento que te delate
el ensayo que te desnude
la novela que te relate.
Te debo.

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.