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domingo, 31 de mayo de 2009

Los solucionadores

El primer trabajo fue para su padre. Resultó agotador y cometió diversos errores; entre ellos, dejarse manipular por el objetivo. Esos pequeños traspiés no lo hicieron desistir de su vocación, muy por el contrario, le sirvió de ejemplo. Al poco tiempo, había ganado en reputación y ya estaba colaborando con algunos vecinos del barrio.
Ulises no se contentó con esto y fue más lejos aún. Durante varios años, asistió a diferentes cursos para mejorar su técnica. Debía ser perfecta. Sólo así se ajustaría a su sueño de ser el mejor técnico enviudador. Hábil con las manos y rápido con el pensamiento, era seleccionado siempre para ejecutar los deseos de clientes insatisfechos de la vida conyugal.
Tenía un lugar clave donde ejecutar los trabajos, la esquina sanguínea. Sabía que debía arrastrar a sus objetivos hasta allí. De ello dependía que sus planes se cumplieran con total satisfacción del cliente.
Aquiles, el sombreador de tierras, era una parte casi imprescindible, para la ejecución de trabajos harto difíciles. Se habían conocido con Ulises, en uno de los tantos cursos de desembarazamiento de objetivos y habían conseguido formar un buen equipo. En este lugar, Aquiles cumplía un servicio tan importante como sus colegas y era requerido por el técnico enviudador para los trabajos más sutiles. Eximio artista en las técnicas de sombreado instantáneo de tierras, era además, un experto sonidista y aplicaba con fervor, altoparlantes dispersores de voluntad. Debilitaba a los objetivos al punto de caer fluidificados, permitiendo así, a Ulises realizar el trabajo final con suma destreza.
Ulises y Aquiles, llamados también, los odiseícos, por su afán de ejecutar los designios de los dioses, formaban un equipo realmente eficaz. Tan eficaz que cuando partieron, a pedido de la Liga Interdesembarazadora, no pudieron ser reemplazados.
Comenzaron entonces a proliferar los objetivos, ahora en franca rebeldía. Liberados ya de la antigua pericia de los llamados odiseícos, ocasionaban grandes perturbaciones conyugales. Los clientes, insatisfechos, reclamaron a la Liga la falta de apoyo a la iniciativa privada. Pedían a gritos que se tomaran medidas urgentes.
Ante la incapacidad de una solución de índole particular, las autoridades se vieron obligadas a recurrir a métodos menos sutiles y efectivos. Esto en lugar de generar apoyo, provocó más voces de protesta en contra de los trabajos realizados por los miembros de la Liga.
Al fin, los odiseícos fueron reclamados a ocupar su antiguo lugar, desde donde imponían el orden necesario para un buen desempeño conyugal.
Al año siguiente, en las elecciones libres de la Confederación de Ligas Interdesembarazadoras, el técnico enviudador y el sombreador de tierras lograron, por mayoría absoluta, alzarse con el título de Jefes Indiscutidos.
En los años que estuvieron a cargo, fueron superados, con creces, los guarismos de objetivos desembarazados a lo largo de toda la historia de la vida conyugal.
En la esquina sangrienta, hoy se los recuerda con el monumento a Los Odiseícos; lugar de veneración y respeto de los entubadores de niños.

Imágen: www.edetiendas.com/imagenes/Libreria-tematica...

miércoles, 27 de mayo de 2009

No te detengas

Walt Whitman
(1819-1892)
Surgirá un nuevo orden y sus hombres serán los sacerdotes del hombre, y cada hombre será su propio sacerdote.
NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente,sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas
...Versión de: Leandro Wolfson
PersonArte.com

martes, 19 de mayo de 2009

Adios al poeta


NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgano
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgano
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

lunes, 18 de mayo de 2009


Encontró lo que necesitaba debajo de la almohada. Deslizó la mano y sin despertarlo, le quitó el amor que a él le sobraba.
foto: www.deguate.com

sábado, 9 de mayo de 2009

Final

Sandra caminaba con ese andar tan de ella, balanceando exageradamente su brazo derecho; y mirándolo fijo a los ojos, se acercó a darle un beso.
A Daniel le supo insuficiente. Quería abrazarla lento y fuerte y besarla hasta perder el aliento.
El bar estallaba en miles de sonidos. Vasos y tazas chocando. El motor de la máquina de café. Sillas corriéndose para dar lugar a los parroquianos. Páginas que se deslizaban entre los dedos. Murmullos, silabeos, risas, silencios…Y ellos dos.
Las manos de Sandra se destacaban pálidas sobre la oscura mesa, y la tercera silla, escapaba al testigo ausente. Los ruidos se perdían en la distancia y un aire cargado de deseos acallados inundaba el ambiente. Mirada sobre mirada. Mano sobre mano y los labios húmedos, en un beso latente.

Ahora Sandra entra sin ganas. Deja las llaves sobre el dressoir de la entrada. Mármol y espejo. Camina por el impecable pasillo de cerámicas dameras hasta el dormitorio. Ya no balancea su brazo derecho. Evita pasar por el living donde, seguramente, se encuentra él.
Se quita la ropa, los zapatos y entra al baño. Una ducha tibia corre por su cabeza y cuerpo fundiendo cada partícula de piel, dilatada por otros sueños. Se coloca la bata y descalza, enciende un cigarrillo que saca de la cartera. Sentada en la cama con las piernas cruzadas y el codo apoyado en su rodilla fuma lentamente. Un cansancio de años insatisfechos pesa en su espalda. Con una media sonrisa resignada, apaga el cigarrillo en la única maceta del cuarto.

Se dirige lentamente al living. Daniel está de espaldas. Su cabeza, iluminada por la luz de lectura, irradia destellos sobre la penumbra del cuarto. Siempre le gustó mirarlo sin ser notada. Le pasa la mano por el pelo y él la aprisiona con fuerza. Gira la cabeza y la mira fijo, como aquélla primera vez, deseando besarla y abrazarla. Sandra escapa de esa mirada ardiente y camina hacia la cocina. Tragando las lágrimas le pregunta con voz incolora: "¿Comiste?"
Foto: belleza-mujer.net/images/separacion-1.jpg

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.