lunes, 16 de noviembre de 2009

Guerreras insomnes



Andan y desandan el camino
corren se atropellan
desaparecen

de a una o en tropel
inquietas

las dejo que salgan
se apiñen
se desconcierten
se trepen por el aire fresco

dibujen imágenes sutiles
de colores brillantes

que sigan las huellas
persigan memorias
escarben raíces
rescaten sueños

asciendan por el tronco áspero
de lo desconocido

que alteren el paisaje
lo invadan
lo disfracen
lo atormenten

descubran tesoros
bajo la corteza dura

guerreras insomnes
allí están
a pesar de las tormentas
a pesar del desierto
allí están
listas para ocupar

una

página

en

blanco.

domingo, 18 de octubre de 2009

Bajo la encina



Un padre y su hijo deberían estar en la misma sepultura, dijiste, así los frutos tendrían gusto a muerte.
Los fantasmas en vela, alterados de voces, planearon indecisos. Desconcertados. Viuda de negritud, la encina renacía de la niebla. Brillaban sus brazos abiertos sobre un atardecer enlutado.
Dijiste, que el pintor ciego de nubes, enredado en las piedras de la noche, dibujaría una mirada de ojos opacos. Que su boca feroz mordería el vientre desgarrado de historias y hablaría de su desolación infinita. Que el soplo del tiempo que arrastraba su semilla de abandono, emprendería el regreso.
Los gigantes de nácar guiaran tu sueño, dijiste. Y una multitud de cristos llorará sobre tu pecho dormido. Y arderá la noche acunada por cantos de sirena. Y volverá el pintor ciego a desandar el sepia.
Cuando reposen los muertos cansados de sueños bajo los olmos, dijiste, crujirán los tréboles ante el fuego rapaz del destino. Y el futuro regresará una y otra vez a despertar al pasado. Dijiste, que danzarán luces sobre las tumbas. Que se alzarán destellos de polvo. Que los frutos tendrán gusto a muerte. Y dijiste, que al fin podrán bajo la encina, resucitar los huesos del hijo.

martes, 15 de septiembre de 2009

Búsqueda



busqué con desesperación la salida
no la encontré
entonces jugué a retroceder
uno dos tres pasos
allí estabas vos
esperándome
y en tu mirada me encontré tal cual soy
desnuda
sin bajezas
despojada.

Soledad

Soledad
CRUZAGRAMAS: un grupo de escritores en busca de alternativas
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.