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lunes, 31 de enero de 2011

Interrogante


Si acaso la esperanza se agotara
harta de mí
mis manos olvidaran tu nombre
y mis labios lamentaran la palabra
aún así
¿quedaría tu espalda desnuda
para cargar mi sonrisa muerta?
Cris.
Pintura: Edward Hopper

viernes, 7 de mayo de 2010

Ignorancia




La anarquía de tus manos viola mi secreto
el azul del mundo nos extraña
y en ese murmullo de frases interrumpidas
jadeosas
el enlace de tu cuerpo anuda la materia dispuesta
y enloquece de estridencias las noches blancas

éter y alondras
plumones de escarcha
luces de nácar sobre tu piel indefensa
y en el loco correr de la savia
tus trompas fecundas
absorben mi ignorancia.
Cris.
Pintura: yoquieroarte.com

martes, 30 de marzo de 2010

Verano en sepia



La tarde cerraba sus ojos. Mi mirada estaba fija en esa línea media entre lo real y lo fantástico. Una corriente de palabras silenciosas nos envolvía. De pronto, como si emergiera de un sueño, Clara silbó esa melodía que fue nuestra aliada durante mucho tiempo. Comenzó con un siseo, levantó vuelo y fue toda canción resonándonos en el cuerpo.
Siempre pensé que las despedidas deben darse solas. Sin gestos ampulosos o de reproches. Sin lágrimas. Sin temores. Así. Con una suave música de adiós. Entonces nos miramos y una sonrisa de ternura bailó en nuestras bocas, subió por nuestras mejillas y se sumergió en nuestros ojos. Sus labios formaron un corazón de manteca y miel sobre los míos. Y fuimos dos estrellas fugaces enlazadas en un instante eterno.
Acaricio su recuerdo desde una foto sepia que encontré esta mañana. Después de tantas vueltas y tantos errores, hoy vuelvo a pensar en aquel verano de verdes intensos y azules violentos. De besos fugaces, secretos, peligrosos.
Desde la foto, su mirada silenciosa me aturde. Su sonrisa me inhibe. Hubiera querido besarla de nuevo, como última ofrenda a un verano adolescente. Con gesto cansado doblé la imagen. Esta despedida no se parece a aquella y sin embargo aún escucho nuestra melodía.

Cris.

sábado, 13 de febrero de 2010

Aún no lo sabés


Ayer estuve
en tu ausencia inmediata
y en tu claridez de espinas
en tu vientre deshojado de luna
estuve allí
donde se pierden los aromas
y se neutralizan las palabras
donde la tristeza es una metáfora incierta
y la melancolía es ajena
distante
estuve en ese sitio formando nido
devorando certezas
incendiando milagros
detrás de unos ojos míos estuve
y navegué ríos de odio
salvé sueños oscuros
lamí heridas rancias
estuve allí
donde no puedes siquiera imaginar
donde el corazón se muere
y renace y palpita y vuelve a morir
allí estuve
como estoy ahora
con la carne ajada de besos de mieles de sombras
pero eso
eso
vos aún no lo sabés.
Cris.
Pintura: Tú y yo- Xul Solar

lunes, 7 de septiembre de 2009

Consuelo

Lo encontró tirado cuan largo era.
Buscó su mirada. Su sonrisa.
Pero sólo salieron a recibirla millones de cristales inasibles.
Una larga lengua de fuego, tan larga como su dolor, levantó astillas de estrellas.
Intuyó, a través de sus lágrimas,
que no tendría respuesta a tantas preguntas silenciosas.
Se recostó a su lado. Puso su cabeza en el hueco que dejaba su axila. Se acurrucó y esperó que él la abrazara. Fuerte.Tierno.

Esperó hasta que le dolió su desamor.
Al fin cerró los ojos.

Y se consoló con su recuerdo.

martes, 1 de septiembre de 2009





Leyó sus ojos y comprendió
la distancia era orgánica
material
podía olerla palparla hacerla suya
podía aún penetrar con sus dedos en la corteza dura
no quiso
no quiso deshacer esa rocosidad de alaridos mudos
de manos sueltas
de pieles desteñidas
y como si no le importara
como si el dolor se hubiera perdido en esa distancia
aspiró su perfume
y se subió a otro sueño.


sábado, 27 de junio de 2009

Acorde


En la ventana entreabierta se mira tímida, la luz ondulante de una vela. Un acorde negro de jazz, se desliza lastimoso. Apareces vos, de a poco, cabalgando las notas. Sonriéndome. Y yo, añorándote.
Meses, años. No importa. Estamos acá. Los dos. Mirándonos en silencio, a través del fuego titilante.
Creo en tu sonrisa y en tus ojos. Creo.

Tu imagen desapareció junto con la llama mortecina y el último acorde de jazz.


lunes, 18 de mayo de 2009


Encontró lo que necesitaba debajo de la almohada. Deslizó la mano y sin despertarlo, le quitó el amor que a él le sobraba.
foto: www.deguate.com

sábado, 9 de mayo de 2009

Final

Sandra caminaba con ese andar tan de ella, balanceando exageradamente su brazo derecho; y mirándolo fijo a los ojos, se acercó a darle un beso.
A Daniel le supo insuficiente. Quería abrazarla lento y fuerte y besarla hasta perder el aliento.
El bar estallaba en miles de sonidos. Vasos y tazas chocando. El motor de la máquina de café. Sillas corriéndose para dar lugar a los parroquianos. Páginas que se deslizaban entre los dedos. Murmullos, silabeos, risas, silencios…Y ellos dos.
Las manos de Sandra se destacaban pálidas sobre la oscura mesa, y la tercera silla, escapaba al testigo ausente. Los ruidos se perdían en la distancia y un aire cargado de deseos acallados inundaba el ambiente. Mirada sobre mirada. Mano sobre mano y los labios húmedos, en un beso latente.

Ahora Sandra entra sin ganas. Deja las llaves sobre el dressoir de la entrada. Mármol y espejo. Camina por el impecable pasillo de cerámicas dameras hasta el dormitorio. Ya no balancea su brazo derecho. Evita pasar por el living donde, seguramente, se encuentra él.
Se quita la ropa, los zapatos y entra al baño. Una ducha tibia corre por su cabeza y cuerpo fundiendo cada partícula de piel, dilatada por otros sueños. Se coloca la bata y descalza, enciende un cigarrillo que saca de la cartera. Sentada en la cama con las piernas cruzadas y el codo apoyado en su rodilla fuma lentamente. Un cansancio de años insatisfechos pesa en su espalda. Con una media sonrisa resignada, apaga el cigarrillo en la única maceta del cuarto.

Se dirige lentamente al living. Daniel está de espaldas. Su cabeza, iluminada por la luz de lectura, irradia destellos sobre la penumbra del cuarto. Siempre le gustó mirarlo sin ser notada. Le pasa la mano por el pelo y él la aprisiona con fuerza. Gira la cabeza y la mira fijo, como aquélla primera vez, deseando besarla y abrazarla. Sandra escapa de esa mirada ardiente y camina hacia la cocina. Tragando las lágrimas le pregunta con voz incolora: "¿Comiste?"
Foto: belleza-mujer.net/images/separacion-1.jpg

viernes, 27 de marzo de 2009

El mantón de Manila

De España venía. De Andalucía. Más precisamente de un pueblo pequeño llamado Jerez. Muy pocas cosas viajaron con ella. Una imagen de La Dolorosa, un mantel bordado a bolillos por su madre y su tesoro más preciado: un mantón de Manila que había pertenecido a su abuela. Todo entraba en la valija marrón que arrastraba por las calles del barrio, San Telmo. Su nuevo hogar. Lo demás, lo llevaba puesto. Quince años de mirada perpleja y un andar cadencioso de flamenco en la sangre. El conventillo de Don José le abrió las puertas y le cerró la ilusión. Carmencita lloró todas las noches de su alma, hasta que agotó el último suspiro. Y cuando al fin abrió los ojos, su mirada ya no tenía el brillo de las luces de colores, ni el canto alegre de las comadres en la feria, ni el verso galante de los jóvenes del pueblo. Cada noche, al volver de la casa de sus patrones, lastimadas las manos por el agua fría y la lavandina, abría la maleta y sacaba sus pequeños tesoros, los ponía sobre la cama y les cantaba, muy quedo, esa nana que su madre le había enseñado. Luego, se cubría los hombros con el mantón de Manila y danzaba su sangre sobre el piso frío del cuarto. Los largos flecos negros subían, bajaban, trenzaban historias de amor y desesperación, de olvidos y esperanzas.
Conoció a Antonio un domingo de octubre, en la fuente de mayólicas del Rosedal, donde ella se refugiaba nostálgica, buscando ese aroma a sol andaluz. Un julio frío y ventoso se casaron y salieron de testigos don José y su esposa, doña María. Carmen ya no sacaba sus tesoros de noche, y mucho menos bailaba. Él nunca hubiera comprendido ese ritual amoroso que desplegaba todas las noches y que la acercaba tanto a su hogar, allá lejos.
Para su cumpleaños veintidós, hicieron una fiesta en el patio del conventillo. Carmen pensó que era un buen momento para poner el mantel bordado y usar el mantón de Manila que guardaba celosamente en la valija marrón. Desde temprano Antonio y los amigos comenzaron a brindar: por tu cumpleaños, por tu belleza, por el amor, por la amistad…
En mitad de la fiesta, Carmen le pidió a don José que pusiera el único disco de flamenco que tenía. Lo había oído tantas veces desde su pieza y siempre había terminado llorando. Ahora quería bailarlo, para Antonio.
Se envolvió, cimbreante, cadenciosa, con el mantón perfumado de recuerdos. Y danzó fuego y se deslizó en el agua y voló con alas coloridas y zapateó tierra. Y se encontró ardiente frente a Antonio. Él no entendió su tributo de amor. Esa noche Carmen lloró su historia flamenca. San Telmo amaneció lluvioso, con sus calles vestidas con largos, larguísimos flecos negros.

martes, 23 de diciembre de 2008

Vuelo II

Erráticas sombras emergieron de lo más profundo de su alma. Calculó hacia dónde la llevarían sus pasos y aminoró la marcha. Hasta hacerse casi imperceptible. Llevó sus manos al cabello en un gesto de autómata. Se acercó a la luz que encandiló sus grises. Abrió sus alas. Y voló.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Vuelo

No titubeó cuando decidió poner llave a su corazón
ya estaba cerrado desde hacía demasiado tiempo
ajado, vencido
sin fuerzas para luchar quiso levantar vuelo
sólo alcanzó a arrastrarse pesadamente por la cornisa
hasta desflecar sus alas en un intento angelical
nada absolvería su pena
nada aliviaría su peso
lloró al fin
su alma
lágrimas
de hielo
y sal.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Sobre su frente

Le acomodó el cabello con pulcritud mientras murmuraba palabras quedas, apenas susurradas, sobre su frente. Luego besó con amorosa lentitud sus ojos. Sonrió cuando miró sus entreabiertos labios pálidos y le abrochó el botón del cuello de la camisa blanca. Giró sobre sí misma con crujidos de su larga pollera de lino azul. Caminó despaciosa sobre la misma alfombra que acunó noches eternas de insomnio y deseo. Se enfrentó con su sombra y no se reconoció en esa mirada turbia, opaca, desnuda. En un gesto tan de ella, se sujetó el pelo hacia atrás con las dos manos y siguió su camino.
Por la ventana del corredor se colaba una blanca mortaja de luna que recortaba negras sombras cimbreantes sobre el jardín. Miró con desgano el brillo del estanque y cerró con pesadumbre las densas cortinas moradas. Acabó por fin, el estrepitoso llanto de los grillos en celo. Las lágrimas caían temblorosas de su alma desflorada .Una penumbra lánguida vagaba errática por la casa. Aromas a incienso penetraban por su piel y apuró el único sueño que cabía en ella. Callaron las últimas palabras que aún latían en su garganta. Y cerró su corazón desvencijado. Con llave.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Detrás de la puerta...

Detrás de la puerta…
tal vez encuentre
un par de patines oxidados
y el globo azul pinchado.
Un caramelo de dulce de leche
y la canción del sapito glo, glo, glo.
El libro de primer grado
y la rosa seca de Pedro.
Las medias con puntillas
y el vestido rojo de terciopelo.
La luna amarilla en la terraza
y los helados de banana.
Encontraré, tal vez,
olvidados en mi almohada
besos con cuentos de hadas.
Guantes de primera comunión
y la bicicleta verde en el pasillo.
Una mano grande
anidando mi mano pequeña.
Charcos de agua jabonosa
sobre el patio fresco de verano.
Malvones rojos, rosas
en macetas pintadas a mano.
Quizás encuentre esa voz dulce
diciendo si
y una voz fuerte diciendo no.
Encontraré la adolescencia agitada
el amor simple de un amigo
y el amor apasionado de ese otro.
Tal vez encuentre
sueños en la palma de mi mano.
Llantos. Y caídas. Y resurrecciones.
La forma de tu cuerpo
siendo uno con el mío.
Tu saliva y mis lágrimas
y los sueños renaciendo en otras vidas.
Al fin encontraré, tal vez,
la madurez acompañada
en la sigilosa sombra de tu mirada
y tus brazos,
donde cicatrice heridas
que otros antes provocaron.
Detrás de la puerta…

martes, 30 de septiembre de 2008

Si...

Si me condujeras a tus brazos
y me acercaras a tu pecho
si a través de la risa
pensaras en mis besos
si solo y perdido
me necesitaras
si estrecharas
cada molécula de mi cuerpo
si soñaras a mi lado
con mi lado
si callaras cada noche
mi melancolía
si tan solo me recordaras…

viernes, 26 de septiembre de 2008

Oceánico



Me asomé al mar
sobre su blanco lecho lloré perlas
caracoles de sueños me envolvieron
largos tentáculos arrastraron mis pesares
lánguidas sirenas reposaban
vigilantes
sobre el mullido verde de la arena
y allí detrás de aquella roca
te vi salir
casi desnudo
sujetando un mechón de algas
adheridas a tu piel sin soles
desteñida
y me acerqué a tu mano fugitiva
para dejarte
amor
el color del verano
que olvidaste
y el olor de rosas
que perdiste.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Hoguera

La luna marcó el sitio preciso
donde se esconde el fuego.

Entre resplandores de hechizos y mandalas
te tuve presa en mi vientre

Palpitando entre suspiros atávicos
vimos arder la hoguera.

Y una historia desconocida
se deslizó en la piel.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Nostalgia

El sol penetra desleído
en el hueco de tu pelo
La tarde cierra su ojo moribundo
sobre la mesa aterciopelada
de rojos y magentas
Destellos iracundos cristalizan
en tu mirada de agua
Y en mis brazos sedientos
acunás una canción de luna.
Te sostengo el pulso
jinete desbocado
en mi mano inerte de vos
y entre los dientes
silba el deseo del beso
¡Viajó la luna tanta veces
sobre nuestro amor
que al fin desdibujó
el nosotros!
Y te soltás
y esto que nos unía
tan vorazmente
no está
Te levantás
entonces
de la mesa bruñida de sueños
y desaparecés
de mi amor
vuelto nostalgia.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Más...

Ah! la luna.
Entre sábanas de plata
láminas de escamas
corren lamiendo
tu espalda
Y te retuerces
buscando mi mano
que repta incansable
entre pliegues suaves
regados de almíbar
Libación de néctar
Me acomete feroz
un ansia de más…
más…
más.

viernes, 15 de agosto de 2008

Lágrima sobre lágrima

Lágrima sobre
lágrima
cansancio de estar
y no ser
detrás de la magia
de mansas palabras
sólo quedan los resabios
locos
de un amor deshecho
te lo dije
me dijiste
palabrerío inútil
falaz
albedrío de escasos sonidos
yertos
estoy aquí
invisible
tras una mortaja de amor
espera insensible
tu pena
sin dejarme ir
asida de nuevas retóricas
empalaga tu mente
mi ser
y así, como pasan los años
transitan tu sed
en mi sed.

Soledad

Soledad
CRUZAGRAMAS: un grupo de escritores en busca de alternativas
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.