martes, 19 de mayo de 2009

Adios al poeta


NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgano
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgano
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

lunes, 18 de mayo de 2009


Encontró lo que necesitaba debajo de la almohada. Deslizó la mano y sin despertarlo, le quitó el amor que a él le sobraba.
foto: www.deguate.com

sábado, 9 de mayo de 2009

Final

Sandra caminaba con ese andar tan de ella, balanceando exageradamente su brazo derecho; y mirándolo fijo a los ojos, se acercó a darle un beso.
A Daniel le supo insuficiente. Quería abrazarla lento y fuerte y besarla hasta perder el aliento.
El bar estallaba en miles de sonidos. Vasos y tazas chocando. El motor de la máquina de café. Sillas corriéndose para dar lugar a los parroquianos. Páginas que se deslizaban entre los dedos. Murmullos, silabeos, risas, silencios…Y ellos dos.
Las manos de Sandra se destacaban pálidas sobre la oscura mesa, y la tercera silla, escapaba al testigo ausente. Los ruidos se perdían en la distancia y un aire cargado de deseos acallados inundaba el ambiente. Mirada sobre mirada. Mano sobre mano y los labios húmedos, en un beso latente.

Ahora Sandra entra sin ganas. Deja las llaves sobre el dressoir de la entrada. Mármol y espejo. Camina por el impecable pasillo de cerámicas dameras hasta el dormitorio. Ya no balancea su brazo derecho. Evita pasar por el living donde, seguramente, se encuentra él.
Se quita la ropa, los zapatos y entra al baño. Una ducha tibia corre por su cabeza y cuerpo fundiendo cada partícula de piel, dilatada por otros sueños. Se coloca la bata y descalza, enciende un cigarrillo que saca de la cartera. Sentada en la cama con las piernas cruzadas y el codo apoyado en su rodilla fuma lentamente. Un cansancio de años insatisfechos pesa en su espalda. Con una media sonrisa resignada, apaga el cigarrillo en la única maceta del cuarto.

Se dirige lentamente al living. Daniel está de espaldas. Su cabeza, iluminada por la luz de lectura, irradia destellos sobre la penumbra del cuarto. Siempre le gustó mirarlo sin ser notada. Le pasa la mano por el pelo y él la aprisiona con fuerza. Gira la cabeza y la mira fijo, como aquélla primera vez, deseando besarla y abrazarla. Sandra escapa de esa mirada ardiente y camina hacia la cocina. Tragando las lágrimas le pregunta con voz incolora: "¿Comiste?"
Foto: belleza-mujer.net/images/separacion-1.jpg

Soledad

Soledad
CRUZAGRAMAS: un grupo de escritores en busca de alternativas
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.