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martes, 19 de mayo de 2009

Adios al poeta


NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgano
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgano
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.

Mario Benedetti

8 comentarios:

Andrés Portillo dijo...

Este poema es especialmente hermoso. Con el poeta se fue la voz, pero al menos nos dejó las palabras.
Besos, Cris.

Nanu dijo...

Fue el primer poema que leí de él Cris.

Se fue pero como dijo Andrés nos quedan sus palabras para que ande siempre rondando

Saludos

IMAK dijo...

WOOOW!
Quede sin palabras!
Woooooow!!
MARAVILLOSO!
Simplemente Maravilloso

Cris dijo...

Es cierto Andrés, sus palabras fueron consecuentes con su vida. O su vida consecuente con sus palabras. Fue un hombre/poeta cabal.
Besitos y gracias por pasar.

Cris dijo...

Quedó en cientos de poemas y canciones que serán repetidos por la memoria oral y escrita.
Besitos Nanu

Cris dijo...

IMAC, gracias por pasar. Este poema tiene toda la fuerza del Benedetti que conocí hace muchos años.
Besitos

Sony AC dijo...

Bien, Cris. Excelente, este es uno de mis poemas preferidos, es visceral y contundente. Bien.
Busque penunbras, aun no lo encontre.
besos

Cris dijo...

Si, Sony, es un poema con mucha fuerza.
Penumbras lo publiqué en mi muro de fb. Ya lo estoy subiendo al blog.
Besitos

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.