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miércoles, 27 de agosto de 2008

Silueta


Sentada de espaldas, tu fina silueta se recorta a contraluz. El cabello cae sobre tu frente cuando te reclinas a escribir: qué maravillosas palabras?. Una sonrisa diáfana corretea en tus labios y entreabre la puerta a la felicidad del beso. Pestañas caobas abanican rítmicamente la luz cálida de tu mirada. Y sobre el blanco papel doblado con olor a violetas, corretea feliz una poesía de amor.

domingo, 24 de agosto de 2008

Te lo juro!

Te reíste fuerte cuando te lo conté. Estás de la chaveta! –Me dijiste en una carcajada-.
Pero fue así, te lo juro! Te contesté. - Tratando de que me creyeras-.
Me desperté a eso de las diez y diez con ganas de seguir durmiendo, entonces me pasó por la cabeza ese olorcito a café con leche que me sacó de la cama con la velocidad de la luz. Ni pensé en bañarme. No tenía ganas. Fui hasta la cocina y me preparé, saboreándolo de antemano, un café con leche como lo hacía mamá, te acordás que usaba una taza bieeennn grande. Bueno así de grande es la que usé. Abrí al medio un pan francés y lo rellené de manteca y dulce de leche. Lo sopé en el cafecito y me lo comí, celebrando cada chorrito de leche que caía de la boca. Ah! ¿Te acordás de la bici vieja, esa pintada de verde que nos regaló papá a los diez míos y que compartíamos? Bueno, la saqué del arcón, me puse las zapas y me fui a andar bajo el solcito de Palermo. ¿Sabés cuánto hacía que no sentía el viento en la cara? Esa sensación de que el mundo es tuyo? Fue como un baño de inocencia, así de lindo. Pero de pronto se me terminó el paseo y ya no supe que hacer, así que volví a casa y me puse a escuchar a Cesárea Evola. Vos sabés cómo me gusta. Bueno, creélo o no, pero enseguida, en cuanto me aflojé, empecé a moverme, a bailar, y de pronto…loca, estaba re-loca!! Y te juro que no fumé nada. Pero baila que te baila fui levantando vuelo, despacito, envuelta en gasas y tules, como una princesa voladora, y no podía dejar de bailar. Y a medida que bailaba me sentía libre, cada vez más libre. Y movía mis brazos y las gasas me envolvían y flotaba más y más alto. Cruzaba el océano. Celeste abajo y celeste arriba. Y sol radiante y nubes como ovejitas. Y yo miraba desde arriba las ciudades y las personas chiquititas, moviéndose como hormigas, rápido, de acá para allá. Y sentía tanta felicidad de estar allá arriba, sola, libre, etérea.
Pensaste que estaba loquita, no?
-Y…? Ahora me creés ó me voy a pasar el día revoloteando arriba del techo?

martes, 19 de agosto de 2008

Instante fijo

Círculos de vida derrochan pinceladas
azules
verdes
frescor líquido espera al hombre crucificado
baños de luz en rubias colinas
enceguecen miradas ajenas
y todo gira en una vorágine sin fin
y deja sin respuestas a extraños enigmas
la crucifixión repetida
en miles de giros idénticamente luminosos
pero al fin
el madero se torna en alas
para el hombre pequeño
devenido en ave.

viernes, 15 de agosto de 2008

Lágrima sobre lágrima

Lágrima sobre
lágrima
cansancio de estar
y no ser
detrás de la magia
de mansas palabras
sólo quedan los resabios
locos
de un amor deshecho
te lo dije
me dijiste
palabrerío inútil
falaz
albedrío de escasos sonidos
yertos
estoy aquí
invisible
tras una mortaja de amor
espera insensible
tu pena
sin dejarme ir
asida de nuevas retóricas
empalaga tu mente
mi ser
y así, como pasan los años
transitan tu sed
en mi sed.

lunes, 11 de agosto de 2008

Adiós


Dónde está el abrazo terrible de la muerte
dónde está su fascinante seducción
dónde anidan las almas rutilantes de deseos no concluidos
dónde los sueños de amor
en cada rincón funesto del espacio
ó quizás en los pliegues del olvido maternal
en los agujeros negros de la vida
ó en los ojos pétreos de cristal
llamarada melancólica de sueños
nunca deseados con ardor
tarea inconclusa de la suerte
que dio a otro ganador
triste resabio de palabras huecas
dónde la nostalgia pasó
dejando huellas en la arena
de eterna miseria de amor
infinitos dolores de niño
acunan nostalgias de sol
baúles repletos de aromas
volcados en remolinos de sombras
atesoran mi último adiós.

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.