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martes, 30 de septiembre de 2008

Si...

Si me condujeras a tus brazos
y me acercaras a tu pecho
si a través de la risa
pensaras en mis besos
si solo y perdido
me necesitaras
si estrecharas
cada molécula de mi cuerpo
si soñaras a mi lado
con mi lado
si callaras cada noche
mi melancolía
si tan solo me recordaras…

viernes, 26 de septiembre de 2008

Oceánico



Me asomé al mar
sobre su blanco lecho lloré perlas
caracoles de sueños me envolvieron
largos tentáculos arrastraron mis pesares
lánguidas sirenas reposaban
vigilantes
sobre el mullido verde de la arena
y allí detrás de aquella roca
te vi salir
casi desnudo
sujetando un mechón de algas
adheridas a tu piel sin soles
desteñida
y me acerqué a tu mano fugitiva
para dejarte
amor
el color del verano
que olvidaste
y el olor de rosas
que perdiste.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Hoguera

La luna marcó el sitio preciso
donde se esconde el fuego.

Entre resplandores de hechizos y mandalas
te tuve presa en mi vientre

Palpitando entre suspiros atávicos
vimos arder la hoguera.

Y una historia desconocida
se deslizó en la piel.

sábado, 20 de septiembre de 2008

De pie



Y de pronto se rompió. Se fragmentó en mil pedazos. Dispersos por el aire, enajenados de materia, frágiles criaturas inconsistentes, volaron. Tan lejos como se les permitió. Y no volvieron a reunirse. Fueron partes ínfimas de materialidades ajenas. Pequeños milagros de la cotidianeidad. Historias enanas. Sueños vanos. Realidades efímeras. Tan efímeras como la felicidad misma. Y entonces, cuando el distanciamiento de lo acaecido deja un vacío intacto, aparece el temor de lo desconocido. Que se acentúa y permanece en ese rincón de la desesperanza. Pero allí estás vos, otra vez de pie, para recomenzar con el doloroso sueño de vivir.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Me...


Me pisaste
me embarraste
me rayaste
me lavaste
me ensuciaste
me olvidaste
me recordaste
me caminaste
me corriste
me patinaste
me engomaste
me mojaste
me plastificaste
me soplaste
me cepillaste
me escupiste
me estornudaste
me levantaste
me enceraste
me perforaste
me ahuecaste
me arrancaste
me tiraste
me cambiaste
me caíste
me blanqueaste
me oscureciste
me iluminaste
me lloviste
me asoleaste
me pintaste
me borraste
me soñaste
me escribiste
me perforaste
me rellenaste
me adornaste
me afeaste
me embelleciste
me reptaste
me acomodaste
me acodaste
me cubriste
me descubriste
me doblaste
me percudiste
me danzaste
me cerraste
me clausuraste
me nombraste
me renombraste
me acortaste
me alargaste
me ensanchaste
me angostaste
me embaldosaste
me ascendiste
me agujereaste
me descendiste
me cementaste
me forestaste
me desforestaste
me silenciaste
me suspiraste
me recortaste
me bailaste
me acompañaste
me viviste…




viernes, 12 de septiembre de 2008

Encuentro


Te levantaste el vestido y mirándome de reojo me coqueteaste. Yo sonreí sin poder desviar mis ojos de la blancura de tu piel. Te contorsionaste hasta lograr que llegara a la altura de los hombros, dejando ver tu anatomía sin disfraces. Sospeché tu rubor debajo de la tela que envolvía tu sonrisa. Y me lancé enloquecido hacia tu olor. Un gemido sofocado aceleró el encuentro. Cuando conseguiste salir del escote ya mis manos te enlazaban, seducían, alteraban tu palidez. Y el mismo fuego tenaz que te penetró, consumió mi alma.
Morí felizmente inmolado junto a tu pecho desnudo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Nostalgia

El sol penetra desleído
en el hueco de tu pelo
La tarde cierra su ojo moribundo
sobre la mesa aterciopelada
de rojos y magentas
Destellos iracundos cristalizan
en tu mirada de agua
Y en mis brazos sedientos
acunás una canción de luna.
Te sostengo el pulso
jinete desbocado
en mi mano inerte de vos
y entre los dientes
silba el deseo del beso
¡Viajó la luna tanta veces
sobre nuestro amor
que al fin desdibujó
el nosotros!
Y te soltás
y esto que nos unía
tan vorazmente
no está
Te levantás
entonces
de la mesa bruñida de sueños
y desaparecés
de mi amor
vuelto nostalgia.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Más...

Ah! la luna.
Entre sábanas de plata
láminas de escamas
corren lamiendo
tu espalda
Y te retuerces
buscando mi mano
que repta incansable
entre pliegues suaves
regados de almíbar
Libación de néctar
Me acomete feroz
un ansia de más…
más…
más.

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.