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sábado, 20 de septiembre de 2008

De pie



Y de pronto se rompió. Se fragmentó en mil pedazos. Dispersos por el aire, enajenados de materia, frágiles criaturas inconsistentes, volaron. Tan lejos como se les permitió. Y no volvieron a reunirse. Fueron partes ínfimas de materialidades ajenas. Pequeños milagros de la cotidianeidad. Historias enanas. Sueños vanos. Realidades efímeras. Tan efímeras como la felicidad misma. Y entonces, cuando el distanciamiento de lo acaecido deja un vacío intacto, aparece el temor de lo desconocido. Que se acentúa y permanece en ese rincón de la desesperanza. Pero allí estás vos, otra vez de pie, para recomenzar con el doloroso sueño de vivir.

2 comentarios:

ade dijo...

- Esta todo dicho, que otras palabras se podrían agregar, ninguna. Magnífico. Ade

Cris dijo...

Gracias Ade. Otra vez de pie! verdad?
Besos y gracias por pasar.

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.