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lunes, 11 de agosto de 2008

Adiós


Dónde está el abrazo terrible de la muerte
dónde está su fascinante seducción
dónde anidan las almas rutilantes de deseos no concluidos
dónde los sueños de amor
en cada rincón funesto del espacio
ó quizás en los pliegues del olvido maternal
en los agujeros negros de la vida
ó en los ojos pétreos de cristal
llamarada melancólica de sueños
nunca deseados con ardor
tarea inconclusa de la suerte
que dio a otro ganador
triste resabio de palabras huecas
dónde la nostalgia pasó
dejando huellas en la arena
de eterna miseria de amor
infinitos dolores de niño
acunan nostalgias de sol
baúles repletos de aromas
volcados en remolinos de sombras
atesoran mi último adiós.

2 comentarios:

ade dijo...

- Que triste.....es hermoso pero triste........

Cris dijo...

Es verdad Ade, pero así exorciso demonios, jaja!!
Gracias por tu comentario

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.