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viernes, 28 de noviembre de 2008

Te debo


Te debo una disculpa
y una canción italiana
una historia feliz
y una noche de amor.
Te debo la lluvia fina
sobre el techo de zinc
y la cama caliente
y mil besos robados.
Te debo noches de miel
y días feriados
de travesías milagrosas
en sábanas rojas.
Te debo silencios agudos
y gritos callados
dedos entrelazados
sobre el libro compartido.
Te debo la caricia
sobre la piel caliente
el cuerpo desnudo
recortado en la pared.
Te debo el beso ardiente
y la marca en el cuello
el mordisco pequeño
en el instante supremo.
Te debo
la poesía que te nombre
el cuento que te delate
el ensayo que te desnude
la novela que te relate.
Te debo.

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Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.