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lunes, 7 de septiembre de 2009

Consuelo

Lo encontró tirado cuan largo era.
Buscó su mirada. Su sonrisa.
Pero sólo salieron a recibirla millones de cristales inasibles.
Una larga lengua de fuego, tan larga como su dolor, levantó astillas de estrellas.
Intuyó, a través de sus lágrimas,
que no tendría respuesta a tantas preguntas silenciosas.
Se recostó a su lado. Puso su cabeza en el hueco que dejaba su axila. Se acurrucó y esperó que él la abrazara. Fuerte.Tierno.

Esperó hasta que le dolió su desamor.
Al fin cerró los ojos.

Y se consoló con su recuerdo.

5 comentarios:

Vanina dijo...

que tristemente reales que me vienen éstas imágenes. las lágrimas, las preguntas silenciosas, el deseo de un abrazo fuerte, el desamor, el consuelo.
me senti muy cerca de estas palabras. lo disfruté
abrazo

Nanu dijo...

Coincido con Vani me suenan imágenes cercanas. Consuela acaso el recuerdo Cris? Yo a veces creo que sólo genera más desconsuelo, más preguntas.

Besotes grandes

Cris dijo...

Si, Vani, a veces el camino del amor es doloroso. Pero el consuelo te da más fuerzas para seguir.
Besitos.

Cris dijo...

Nanu, creo que el consuelo de algo que ya no es, te da esperanzas para seguir intentando.
Besos, linda!

noe dijo...

consuelo,lo lei y me llego al alma...se me cayeron las lagrimas...noelia

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.