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viernes, 5 de diciembre de 2008

Palabras muertas

Silenciosa carrera de esqueletos
recostados sobre el gris otoñal
desnudos brazos al cielo emergiendo
de rápidas lenguas oscuras
deslizarse presuroso
apurar el paso
dejando atrás lánguidos ojos negros
rocas, muros, estrechos pasajes
de anónimas miradas
y un murmullo ajeno
extranjero
no detiene el rápido girar enloquecido
del acero gris
triste cortejo en melancólico día
oscuro
de palabras muertas.

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Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.