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jueves, 16 de abril de 2009

El vuelo


Entre las baldosas húmedas de otoño, crece solitaria, la rebeldía de tu paso. Caminás a saltos sobre tus zapatillas demasiado anchas. Tus dos palitos por piernas, bailotean al compás de una música invisible. Melodías quebradas, voces repetidas.
Nada impide que un vuelo de palomas grises nuble el cielo demasiado azul de una tarde de marzo.
Seguís tu camino sobre las piedras de colores. Como tus capas de piel. Te detenés encandilado de sueños. Y acelerás cuando el hombrecito te guiña un ojo.
Un golpe. Sólo uno. Y te unís al vuelo.

Foto Flickr.com

3 comentarios:

Agostina Cánova Kuessner dijo...

Hermosa la sensación de estar volando
o quizá sea la imagen que te lleva a pensar, o más bien sentir, la levedad de los pies..
gracias por tan maravillosa sensación!
saludos

ella dijo...

ojala lo logremos, quien lo dice.
volar........
cariños

Cris dijo...

Qué bueno, chicas, que este relato les haya transmitido esa hermosa sensación!
Besos y gracias por pasar.

Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.