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sábado, 4 de abril de 2009

Su último poema

Se acodó despacio en la mesa grasienta.
Habló su sonrisa desdentada
y pidió un descafeinado.
Arremangó su camisa deslucida
y sacó del bolsillo desecho,
la desdicha que necesitaba
para d
escribir su último poema.

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Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.