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sábado, 17 de mayo de 2008

El vendedor

La hora se acercaba. Planificaste este momento con mucha anticipación. Terminaste de maquillarte y elegiste el vestido que usabas en ocasiones especiales. Cerraste la valija con el candadito y bajaste al living a esperar. Habían quedado que Héctor pasaría a buscarte sobre la hora. No tenían mucho tiempo, pues Juan llegaría a tomar un café, como siempre, a las tres. Trataste de tranquilizarte leyendo una revista de modas. El chirrido del timbre te sobresaltó y corriste atropelladamente a la puerta. Te encontraste cara a cara con un desconocido de sonrisa infantil.
- Buenos días, queridísima señora- No queremos molestarla. Esto le va a tomar sólo un minuto de su valioso tiempo.
- ¿Qué desea? – dijiste, mientras maldecías por dentro.
- Aquí le traemos la maravillosa olla a presión que tan amablemente solicitó-
- Yo no solicité ninguna olla, ¿quiénes son ustedes?-
- ¿Usted es la señora de Pacheco?-
- Si, pero…
- Somos del grupo Bienvivir y estamos ofreciendo la oportunidad de conocer los maravillosos beneficios que esta extraordinaria olla traerá a su cocina-
Miraste con desesperación el reloj. Ya casi era la hora. Estaría por llegar. Si al pasar te veía hablando con alguien seguiría su camino. Ya te lo había advertido. No se dejaría ver por nadie. Debías esperar ya lista para salir inmediatamente.
- ¿De dónde sacó Ud. que yo quiero una olla?-
-Señora…, nosotros siempre vamos un paso delante en el confort hogareño. Seguramente llenó algún formulario en un shopping, o en el cine o teatro y salió adjudicada para una prueba de tres meses sin cargo y sin obligación de compra. Sólo tiene que disponer de pocos minutitos para que nosotros le expliquemos la cantidad de usos que tiene este portento de la cocina moderna. Acá tenemos un completísimo manual donde encontrará las más exquisitas preparaciones que nuestros mejores chef han dispuesto para nuestra selecta clientela…
Estabas desesperada. Mirabas para ambos lados de la calle tratando de ver si él llegaba. Tenías miedo que Juan apareciera antes y todo se fuera al diablo. ¡Te llevó tanto tiempo tomar esta decisión!
- …, además, le ofrecemos un mes de clases de cocina gourmet sin cargo, en nuestros prestigiosos locales que usted podrá elegir de acuerdo a su comodidad-
- No quiero la olla. No la pedí. Y tampoco tengo tiempo de cocinar. Estoy por viajar, así que por favor….
- No la vamos a molestar mucho tiempo. Es una oportunidad única que usted no debería desechar…acá podemos ver…
Viste el auto que se acercaba lentamente desde la esquina. Corriste a buscar la valija y arrastrándola, empujaste al vendedor hacia fuera, que se negaba a irse.
- … el fino material con que está elaborada…
-¡Basta! ¡Basta! – Gritaste con los ojos llenos de lágrimas.
El auto aceleró al ver gente en la puerta y rápidamente desapareció.
Juan llegó a tomar el café. Puntual. Como siempre.

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Soledad

Soledad
Abrir la puerta de mi casa es todo un desafío. Mi casa y mi corazón. Y no es necesario usar llaves. En este pequeño lugar del universo no son necesarias porque aquí está todo a flor de piel: olores, sabores, murmullos, gritos y silencios. Luces y sombras de ciudades y desiertos. La vida, el amor y la muerte. Y las palabras como hilo conductor. Sólo las usaremos para abrir, si fuera preciso, diminutos cofres de confidencias, sueños y locuras varias compartidas con todos ustedes.
Bienvenidos a casa!
Cris.